Se acerca fin de año, y no sólo el circo electoral atesta las calles de las ciudades con su inmunda propaganda política. Aparte de tener que soportar los rostros de sinvergüenzas profesionales, que dicen representar nuestros derechos, y que aspiran a gobernarnos detentando el poder para explotarnos de mejor forma; tenemos que soportar las campañas publicitarias navideñas que inundan todos los espacios donde nos desenvolvemos cotidianamente.Y es que las enajenantes “ofertas” navideñas invaden nuestro entorno más inmediato, a través de diversos medios, exponiendo principalmente a los niños y niñas (y a la sociedad en general) a sus mensajes consumistas e individualistas (cubiertos del manto cristiano), al mismo tiempo que generan, más que en cualquier otra fecha del año, desde el punto de vista material, residuos y desechos (envoltorios y embalajes plásticos) que contribuyen al deterioro medioambiental.



